ROSTROS FELICES Y ORGULLOSOS SE VIERON EN LA CLAUSURA DE CURSOS DEL PROGRAMA»ESCUELA DE PADRES» DEL SUTSPET

Un ambiente festivo y lleno de rostros felices se vivió durante la clausura de los cursos de Escuela de Padres, organizada por el SUTSPET y el OPD, que encabeza la Lic. Blanca Valles a través de la Secretaria de Cultura.

Los abuelitos participantes estuvieron acompañados por sus familiares, quienes hicieron aún más significativo el acto celebrado en el salón de eventos del Sindicato.

Los presentes disfrutaron la presentación del Coro Navideño, así como la lectura dentro del Café Literario: “Al Ser Supremo”, interpretada por Olga García Villanueva, e historia navideña «El Abrigo Prestado» narrada por Yolanda Ramírez Mata. También se llevó a cabo la exposición de los trabajos elaborados en las clases de gimnasia cerebral y en el taller de manualidades.

El programa continuó con activación física con un baile grupal navideño y melodías interpretadas por los propios abuelitos, resultado de su participación en la clase de canto impartida por el Prof.. Martín Sánchez, director de la Rondalla SUTSPET.

En su mensaje, la Lic. Blanca Valles expresó: “Queremos reconocer su valor y su disciplina. Gracias, papás y mamás, por enseñarnos también que envejecer no es detenerse: es florecer de otra manera”.

Añadió además: “Que cada uno se lleve en su corazón lo que aquí construyeron: afecto, risas, aprendizajes y la certeza de que este grupo es una familia que se aprecia y se reconoce”.

Finalmente, agradeció a los familiares por acompañar a sus seres queridos en este día, “así como ellos nos acompañaron siempre a nosotros”.

Los abuelitos expresaron su alegría, compartiendo que se llevan profundas emociones, aprendizajes y la satisfacción de haber formado parte de un espacio que los impulsa, los integra y los celebra y agradecieron a la Lic. Blanca Valles por contar con este espacio para ellos, a la Mtra. Claudia Valles, Secretaria de Cultura, y a todo su equipo de trabajo y a los profesores de cada curso por las enseñanzas recibidas.

Al finalizar la jornada, los abuelitos se abrazaron entre sonrisas, recuerdos y miradas que hablaban por sí solas. Cada uno se llevó en el alma la certeza de que aún hay espacios donde se les valora, se les escucha y se les celebra.

Este encuentro no solo marcó el cierre de un ciclo; también abrió la puerta a nuevas esperanzas, a amistades profundas y al orgullo de saber que nunca es tarde para aprender, compartir y seguir iluminando a quienes los rodean.